Europa castigará a la banca con más capital por sus riesgos con el cambio climático


El cambio climático también afecta a la banca y, según los expertos mucho. De hecho, varios expertos coinciden en que el sector financiero será uno de los más afectados por la descarbonización de la economía. Tanto es así, que la Comisión Europea (CE) tiene previsto emitir en marzo un informe con recomendaciones para finalizar su plan de acción sobre finanzas sostenibles.

De momento, lo que se da por hecho, es que en 2020 los bancos con una mayor exposición a activos clasificados como de riesgo climático serán penalizados con más exigencias de capital. Los expertos aseguran que la banca ya ha comenzado “no solo a tomar conciencia, sino también a desinvertir en estos activos como carbón o petroleras antes de que se comience a penalizar”.

En Europa, según datos del Consejo Europeo de Riesgo Sistémico (ESRB en sus siglas en inglés) la exposición del sistema financiero del Viejo Continente a activos varados (los potencialmente devaluables por su dependencia del carbono) asciende a 1.061 billones de euros. De ahí, que los supervisores insistan en recomendar a la banca que recorte este riesgo en inversiones varadas en los próximos cinco años.

El ESRB ha pedido ya la implantación de medidas de transparencia e información sobre estos riesgos, y espera que en 2020 se incorpore la exposición a estos riesgos climáticos en los test de estrés habituales a los que se someten las entidades financieras europeas cada dos años. La Autoridad Bancaria Europea (EBA en sus siglas en inglés) ya ha iniciado, junto con el Banco Central Europeo (BCE) las nuevas pruebas de resistencia, cuyos resultados publicará el día 2 de noviembre de este año. Estos test no incluyen aún el riesgo climático. Serán así los próximos test de estrés los que incluirían esta exigencia, según fuentes financieras, que recuerdan que la banca ya es consciente del endurecimiento de las exigencias por estos activos contaminantes del medioambiente, y en cuyo informe trabajan 16 bancos, de los que dos de ellos son españoles, Santander y BBVA.

Como consecuencia de los resultados de los futuros test que incorporen el riesgo climático los supervisores prescribirían medidas de ajuste por parte de los organismos reguladores, que inclujiránr mayores exigencias de capital como penalización.

El objetivo es que la banca abandone estos activos y financiaciones a medio plazo, explica Antoni Ballabriga, responsable global de negocio responsable de BBVA y presidente del grupo de trabajo sobre finanzas sostenibles de la Federación Bancaria Europea.

El Financial Stability Board (FSB), ya ha lanzado una serie de recomendaciones para que las compañías suministren información a inversores, entidades financieras y aseguradoras sobre el posible impacto en sus balances de riesgos derivados del cambio climático. “Dada su magnitud y transcendencia, el riesgo financiero asociado al cambio climático será más visible y jugará un rol cada vez más determinante en la toma de decisiones financieras”, señala Manuel Gómez, asesor de varias instituciones en materia de sostenibilidad, presidente de Avangreen y director del programa finanzas para la sostenibilidad del IEB.

Otra consecuencia para el sector financiero de las medidas sobre el cambio climático es la explosión que se está produciendo en el mercado de bonos verdes emitidos tanto por la banca como por las grandes empresas. Desde su nacimiento en 2007 hasta la actualidad este mercado ha experimentado un fuerte crecimiento. En 2010 se emitieron 4.000 millones de dólares y al cierre de 2017 la cifra superaría los 120.000 millones de dólares (103.000 millones de euros) a nivel mundial, según Moody’s.

fuente : Cinco Días

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