En serio, ¿de qué nos reímos?

El estudio del británico Richard Wiseman, psicólogo de la Universidad de Hertfordshire, sobre qué nos resulta gracioso es el más amplio realizado en esta materia. Se entrevistó a un millón y medio de personas en diferentes países y de distintas capas sociales. Las conclusiones son tan interesantes como divertidas. Hasta se puede determinar la hora más chistosa del día…y puede ser suficiente hacer “cua, cua” .

El pato, animal de chiste. Además de elegir el chiste más gracioso, el estudio realizado por Richard Wiseman llegó a curiosas conclusiones: los mejores chistes son los cortos (los más divertidos tenían 103 letras); la hora más chistosa del día, las 6.03 de la tarde; y el día del mes, el 15. Respecto a los animales, el que más carcajadas desata en los chistes es el pato.
Las mujeres se ríen más. Allan Reiss, profesor de Psiquiatría de Stanford, ha analizado el humor de hombres y mujeres y concluye que ellas se ríen hasta un 125 por ciento más que ellos porque en los chistes -y en general- tienen menos expectativas. A ellas se les activó más el circuito de recompensa de la dopamina, porque recibieron una sorpresa que no esperaban. “Las mujeres no ríen más que los hombres porque su cerebro sea más activo, sino porque tienen la mente más abierta” , apunta el estudio.
…Pero no de lo mismo que los hombres. “Un agente de Policía para a un conductor en la autopista. ‘¿Sabe que su mujer y su hijo se han caído del coche hace un kilómetro?’, le dice. ‘¡Gracias a Dios! ¡Pensaba que me estaba quedando sordo!’, contesta. Este chiste gustó a más del 50 por ciento de los hombres y solo a un 15 por ciento de las mujeres. Además, ellos disfrutaron más con el humor despectivo que ellas.
La mala baba de los americanos. El humor varía con la nacionalidad. Durante el experimento de Wiseman, a los alemanes les hacían gracia todos los chistes; los estadounidenses preferían los que incluían sustos o vagas amenazas, les gustaron los que se mofaban de otros; y los ingleses se decantaron por el absurdo.
Con la edad se va la risa. Se ha calculado que un niño de seis años se ríe 300 veces al día, mientras que un adulto solo lo hace entre 15 y 100 veces. No hay más que escuchar el ruido de un patio de colegio para comprobarlo.
Mejor con amigos. “Nos reímos más cuando estamos rodeados por amigos que por desconocidos” , afirma Weems. Es así porque hay vínculos estrechos. La risa se contagia en directo, la enlatada de las series de televisión busca la predisposición, pero no se contagia igual.
Gusta el humor negro. Nos fascina el humor negro: desde pequeños. Recuerde los chistes del estilo “mamá, mira, sin manos, sin piernas, sin ojos…” ; y también de adultos: enseguida saltan las bromas sobre asuntos serios y dramáticos, como el accidente de Chernóbil, el sida, los funerales, las guerras…“Nos reímos cuando de repente nos liberamos de la amenaza o la incomodidad” , dice Scott Weens.

Fuente: Xlsemanal

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